
Una creación del Club del Arbitraje - 2 de marzo de 2026
¡Bienvenidos a la quinta edición del Up(to)date! Nuestra entrega semanal con las noticias financieras más importantes para los lectores del Club del Arbitraje, explicadas de forma clara y listas para que arranques la semana bien informado.
Esta semana dejó algunas señales bien claras. En el ámbito local: el tipo de cambio siguió moviéndose a favor del peso y la actividad económica dio un paso al frente (aunque todavía sin despegar del todo).
En las internacionales: el índice que mide los precios que pagan los productores en Estados Unidos subió más de lo esperado, levantando sospechas sobre posibles aumentos próximos en la inflación general y, la escalada en Oriente Medio, reintroduce el precio del petróleo en la conversación global.
El peso sigue firme, y la explicación no es sencilla
La tasa de cambio diminuye, a la par con los rendimientos de los bonos del tesoro de EE.UU.
El dólar ha seguido cediendo terreno durante febrero. Según la serie mensual que reporta la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), por ejemplo, febrero arrancó con el tipo de cambio en 62.75 pesos por dólar y llegó a 62.04 hacia mediados de mes. A inicios de marzo, el tipo de cambio se ha ubicado en 59.99 pesos por dólar.
Lo más interesante es el por qué. Las reservas del Banco Central no han disminuido a un ritmo que explique, por sí solo, la apreciación del peso. Eso sugiere que el movimiento no depende únicamente de intervención, sino de una combinación de factores.
Uno de esos factores es que los retornos de instrumentos en dólares han estado a la baja (tanto en los mercados locales como en los internacionales). Cuando la diferencia entre los rendimientos en pesos y en dólares disminuye, también disminuye la demanda de dólares. Sumado a los flujos normales de la economía, el mercado ha tenido más oferta de divisas y menos presión compradora.
Por eso, más que esperar una línea recta, lo razonable es pensar en una fase de estabilización. Cuando el movimiento responde a flujos y ajustes de demanda, el mercado suele asentarse antes de seguir empujando.
La economía recupera algo de tracción y el Banco Central mantiene el rumbo
El Banco Central mantuvo la tasa de política monetaria en 5.25%, pero el dato que se roba el foco del comunicado es el Indice Mensual de Actividad Económica (IMAE) de enero 2026, que registró una expansión interanual de 3.5%.
Esa mezcla dice mucho del momento. La actividad económica mejora, pero todavía en una velocidad que exige apoyo. Y, aunque la inflación se ubica rozando el límite superior de la meta establecida por el Banco Central (4.98% en enero, siendo 5% el límite), la autoridad monetaria está eligiendo no frenar el dinamismo de golpe.
En pocas palabras, la postura se mantiene orientada a acompañar la recuperación, sin darle demasiado margen a que la inflación vuelva a dominar la conversación.
El índice de precios al productor en EE.UU. salió por encima de lo esperado y el mercado reaccionó

En Estados Unidos, el Producer Price Index (PPI) de enero subió más de lo esperado (+0.5% mensual, siendo +0.3% la expectativa del mercado), reforzando la idea de que los costos al por mayor siguen presionando.
Cuando el PPI se calienta, el mercado interpreta que los costos empresariales pueden terminar filtrándose a precios finales, o al menos complicar la narrativa de recortes de tasas cercanos.
Y si el mercado empieza a dudar de recortes, lo primero que se mueve es la valuación de los activos más sensibles a tasas. Esta semana se sintió en el ánimo bursátil y en el reposicionamiento de portafolios.
Escalada en Oriente Medio y mercados del Golfo en pausa: el petróleo vuelve al radar
Reportes de prensa internacional indican que el líder supremo de Irán, Ali Khamenei, murió tras ataques de Estados Unidos e Israel, y que Irán respondió con acciones militares en la región.’
En el Golfo, la reacción fue inmediata. La autoridad de mercados de Emiratos Árabes Unidos ordenó el cierre de sus principales bolsas (Abu Dhabi y Dubái) hasta el próximo miércoles para evaluar el impacto tras los ataques.
En este tipo de episodios, el primer canal económico es el petróleo. Con tensiones alrededor del Estrecho de Ormuz y riesgos de interrupción logística, el mercado tiende a añadir una prima de riesgo que puede empujar precios al alza, con efectos rápidos sobre inflación y costos de transporte en todo el mundo.
De hecho, dependiendo de lo que ocurra con el flujo a través del Estrecho de Ormuz, el precio del petróleo podría aumentar de forma significativa. Si esa presión se mantiene, la consecuencia no se queda en energía. Se filtra a precios y vuelve a condicionar decisiones futuras de política monetaria, precisamente porque reabre el riesgo de inflación importada.
¡Y hasta aquí esta edición del Up(to)date! Si este resumen te ayudó a entender mejor qué está pasando (y por qué importa), te agradecemos que lo compartas con alguien a quien también le pueda servir.
Estamos pensando en dedicar la publicación del próximo miércoles para abundar más sobre las causas de la reciente apreciación del peso dominicano frente al dólar.
Si les interesa, nos encantaría saberlo 😊
Gracias por leernos semana tras semana y por seguir construyendo este espacio con nosotros.
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